Sinopsis en una frase
“Todos los museos son novelas de ciencia ficción”, una novela que desvela la intrincada relación entre la creación literaria y la realidad paralela del autor, en un juego seductor de ciencia-auto-ficción.
Resumen:
Todos los museos son novelas de ciencia ficción de Jorge Carrión
El autor es contactado por Mare, una identidad digital que proviene del futuro de la novela. Aunque al principio recela de esta interacción, Carrión termina por engancharse al proceso de intercambio con Mare. Esto afecta su vida personal, ya que no se atreve a confesar a su familia lo que está sucediendo. Carrión reproduce la voz de Mare, dialoga con ella y se siente cohibido y avergonzado por esta situación. Solo habla de ello con aquellos profesionales que cree que pueden comprenderlo. A medida que los contactos con Mare se suceden, la vida del autor empieza a girar en torno a ellos.
Además, el libro destaca también por su atractivo como objeto, ya que contiene abundante material gráfico. Su lectura mejora y despoja a Membrana de su pátina solemne. Carrión introduce con sutileza y habilidad elementos que podrían parecer discordantes en una novela de ciencia ficción convencional. Aunque no llega a lo estrambótico ni lo banal, la obra funciona tanto de manera separada como en conjunto con Membrana. Con un evidente perfil sebaldiano, Todos los museos son novelas de ciencia ficción ofrece una visión complementaria y enriquecedora del proceso creativo de Carrión.
Opinión Personal / Crítica
Además de su contenido, Todos los museos son novelas de ciencia ficción destaca también como objeto. El libro cuenta con abundante material gráfico que lo sitúa dentro de un perfil sebaldiano y que, curiosamente, parece mejorar la impresión que dejaba la novela Membrana. El autor introduce con sutileza elementos que podrían parecer discordantes en una novela de ciencia ficción convencional, pero que aquí funcionan de manera excepcional.
Carlos Carrión logra complementar su novela anterior, Membrana, de una manera ingeniosa y original, sumergiéndonos en una realidad paralela mediante la interacción con una identidad digital. El libro destaca también por su atractivo como objeto, con abundante material gráfico que enriquece la experiencia de lectura.
En pocas palabras….
Nos ha gustado…
Merece la pena leer el libro «Todos los museos son novelas de ciencia ficción» por su originalidad y su uso brillante de la ciencia-auto-ficción. El autor, Enrique Vila-Matas, nos sumerge en una bitácora del proceso de escritura de su novela «Membrana», añadiendo una capa de realidad paralela a la creación. A través del contacto con una identidad digital llamada Mare, el autor se ve seducido y envuelto en un juego aparentemente inofensivo que distorsiona su vida. Este elemento novedoso y fascinante, combinado con el impecable atractivo del libro como objeto y su material gráfico, hace que la lectura de esta obra mejore y desnude a «Membrana» de su pátina solemne. Así, «Todos los museos son novelas de ciencia ficción» se convierte en una experiencia literaria intrigante y sorprendente.
No nos ha convencido…
Uno de los puntos negativos por los que no merece la pena leer el libro es que la trama no es completamente autónoma, sino que se presenta como un complemento de otro libro del autor. Esto puede resultar confuso e incomprensible para aquellos que no hayan leído el libro anterior, ya que el autor no se toma el tiempo de explicar o matizar el contenido, sino que retrata una realidad paralela a la creación. Además, el hecho de que el autor se convierta en protagonista y establezca una relación virtual con un personaje de su propia novela puede resultar extraño y desconcertante, lo que dificulta la inmersión en la historia.

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