Carvalho: Problemas de identidad – Carlos Zanón Cuando el personaje supera a su creador

Carvalho: Problemas de identidad - Carlos Zanón

Antes de empezar esta reseña, quiero confesar un pequeño detalle: nunca he leído ninguna de las novelas originales del famoso detective Pepe Carvalho. Un dato curioso que puede que enturbie esta humilde crítica -donde no hay espacio para la comparación- pero que espero que sirva como dato objetivo para reconocer el trabajo de un Carlos Zanón al que descubro con esta novela.

Dicho esto, al lío: ¿qué nos ha parecido Problemas de identidad?

De entrada, un tópico. La típica historia de un personaje cliché que por lo de tópico resulta entretenida, pero que por lo de cliché acaba pasando sin pena de gloria. Un dinosaurio y su particular visión sobre el mundo. O, mejor dicho, su particular visión sobre la Barcelona contemporánea. Una visión trillada, pensada para satisfacer a la editorial y a una legión de fans a la que imagino demandando un más de lo mismo pero desde una nueva – y forzosa- pluma. ACDC y sus conciertos de temas clásicos compuestos por ex miembros de la banda. Y los aplausos de la prensa por haber resucitado al mito. Por articular un discurso tan políticamente correcto disfrazado de canallismo. Pobre Zanón.

Sobre el autor

O no tan pobre. Al fin y al cabo, su detective Carvalho puede que le funcione como la franquicia de Hollywood a la que el guionista, cansado de ser original, decide amoldarse para poder comer. Lo respeto. Es más, lo respeto mucho. En un negocio tan caprichoso como el de las letras, dar de comer a los tuyos es un auténtico mérito. Por lo que no descarto verlo en futuras aventuras dirigidas por la familia Montalván. Aunque para evaluarlo como autor, prometo dar una ojeada a su famoso “Taxi”.

Entretanto, me es imposible separar el encargo del encargado. Entender si los capítulos psicodélicos -y horribles- sobre las dudas metafísicas de Carvalho son imitación o novedad. Qué aporta cada elemento a esta complicada y simple ecuación. Y de donde sale el discurso prefabricado de su detective.

Aunque puede que este sea el verdadero problema de identidad que trata la novela: el del imitador forzado. El del equilibrio de fuerzas entre herederos, un departamento de marketing ávido de bestsellers y un tipo que tan solo quiere ganarse la vida haciendo lo que más le gusta: escribir.

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