21 lecciones para el siglo XXI -Yuval Noah Harari Cuaderno de retales

Supongo que cuando alguien tiene una cabeza (y una agenda) como la que posee una eminencia científica como es hoy Yuval Noah Harari, es difícil resistirse a publicar libros como 21 lecciones para el siglo XXI. Cuando uno no para de conversar, de responder preguntas en entrevistas, coloquios, debates y en definitiva justificar todas y cada una de sus teorías como historiador de éxito, es fácil recoger tus últimas notas, y a modo de F.A.Q.S, publicar un nuevo bestseller.

Aunque sepas que aquello no termine de estar a la altura de tus obras anteriores. Aunque sepas que a aquello le sobra más que no le falta, y que con diez lecciones o a lo sumo quince ya era suficiente para decir lo que había que decir.

Así es el negocio. Y aunque Harari lo avise en un sincero prólogo y lo justifique en una supuesta responsabilidad destinada al más puro saber, lo cierto es que, como todo el mundo, el israelita necesita comer.

El Harari de siempre

Dicho esto, y a pesar de no estar a la altura de Homo Sapiens o Homo Deus, 21 lecciones para el siglo XXI es, en general, el típico libro de Harari. Una aproximación a un futuro latente capaz de introducir buenas reflexiones y despertar debates que, aunque posibles, nunca planteamos que estaban ahí. ¿O es que acaso existe alguien más planteándose sobre las posibles responsabilidades éticas de un coche autónomo a la hora de tomar decisiones complicadas?

En definitiva, una obra menor de uno de los mejores ensayistas de nuestra época. Una excusa para vender libros, pagar facturas y viajar por medio mundo expandiendo el mensaje como una estrella del rock. Como si el propio Harari no prefiriera un retiro espiritual y tiempo para sus libros. Maldito siglo XXI.

Gravedad. “Una historia de la fuerza que lo explica todo” – Marcus Chown Demasiado pesado

Lo siento por la broma. No he podido resistirme. Gravedad de Marcus Chown es un libro demasiado pesado. Y no por lo obvio del tema, sino porqué alguien debería haber sugerido al bueno de Marcus que se estaba desviando del rumbo inicial… Que existe una fina línea entre “divulgación” y “precisión científica”. Que la idea era buena, apasionante. Pero que en cuanto más avanzaba, menos punto de partida quedaba…

Divulgación científica
La divulgación científica siempre ha sido un tema complicado. Creo que fue Richard Feynman quien dijo aquello de “Si piensas que entiendes a la mecánica cuántica, es que en realidad no entiendes la mecánica cuántica”.

Lo entiendo.

Leyes físicas prácticamente inobservables e indetectables que no siguen ningún patrón conocido sobre el que compararse. Es complicado de explicar. Pero es precisamente en este punto donde debe imponerse el lado pedagógico del divulgador y tratar de hacer explicable lo inexplicable. Porqué más allá de las anécdotas, datos curiosos y fórmulas matemáticas, lo importante de un buen libro científico es ser capaz de simplificar algo que a priori es muy complicado.

Y lo siento, pero Marcus Chown no lo consigue.

Einstein estaría orgulloso de este libro
O eso dijo The Guardian. Creo que deberían dejar que fueran las personas con un nulo conocimiento sobre el tema los que escriban reseñas sobre libros. Puede que el departamento de marketing de las grandes editoriales empezara a echar humo, pero creo que sería más honesto. Porqué no se trata de que un montón de eruditos coincidan en que un libro sea el más extenso sobre un tema. Se trata de que cualquiera con un mínimo de curiosidad pueda llegar al final de la obra con un mínimo de garantías.

Y Gravedad no lo consigue. De hecho, creo que debo ser de los pocos deboralibros que, sin un conocimiento científico extenso, haya llegado a la última página. Y no porqué el tema no resulte interesante, sino porque más que aclarar, Gravedad es un libro que confunde. Lo siento pero me sigo quedando con Christophe Galfard.

Homo Deus. Breve Historia del porvenir – Yuval Noah Harari Una mirada hacia delante

Homo Deus es un libro largo. De aquellos que por datos, detalles precisos y citas de autor se hacen prácticamente inacabables. Un libro que requiere de un esfuerzo. Que es capaz de monopolizar todas tus conversaciones y que, como su hermano menor Homo Sapiens, se vuelve imprescindible para el lector paciente.

Y lo es a base de preguntas. A base de teorías poco descabelladas nunca antes formuladas y a base de ciencia, mucha ciencia.

Su planteamiento simple: ¿Qué pasará con la humanidad dentro de un milenio? ¿Hacia dónde avanza nuestra sociedad? Y a partir de aquí, respuestas más o menos acertadas. Caminos transitables y puertas abiertas.

Punto de partida
Aunque el libro en sí resulte una delicia, Harari condensa todo lo necesario de su obra en un brillante primer capítulo (lector perezoso o falto de tiempo, no hay excusa).

En él – zona spoiler científico- identifica los tres principales problemas de la sociedad humana hasta nuestros días: las guerras, las enfermedades y las hambrunas. Se eleva a mil metros de distancia y, tras atreverse a darlos por resueltos, plantea los que serán los problemas humanos más importantes para el próximo milenio: la inmortalidad, la búsqueda de la felicidad y la incorporación de tecnología en el ADN del homo sapiens (Adiós viejo simio, hola Homo Deus!).

Con este punto de partida, construye un ensayo con mayúsculas, cuyo principal atractivo es el hecho de ser capaz de dejar todos los detalles de lado y empezar a pensar el futuro con una perspectiva completamente libre y sin ataduras. Imaginando un mundo a mil, dos mil o incluso cinco mil años vista.

Creando líneas maestras.

Hablando y teorizando sobre aquello que tenemos justo delante pero no nos atrevemos ni tan siquiera a imaginar.

El universo en tu mano – Christophe Galfard Divulgación científica de la buena

Puede que hayas llegado a esta reseña buscando una confirmación sobre si deberías o no deberías leer este libro. Puede incluso que nunca en tu vida te hayas planteado abrir un ensayo científico y que, ante la insistencia de ese compañero/a tan pesado, hayas decidido bucear un poco por internet en busca de más información. Incluso puede que sepas de qué va todo esto del espacio exterior y tan solo busques carnaza sobre el estilo y las formas de Christophe Galfard como divulgador.

Seas quién seas y sea como sea, no lo dudes más. Debes leer El universo en tu mano.

Y lo debes hacer ante todo por su sencillez. Por su ambición a la hora de condensar todo lo que sabemos sobre el espacio en una obra amena e instructiva, capaz de dejar al lector con una placentera sensación de satisfacción intelectual. Porqué el Universo en tu mano es uno de esos libros únicos en su especie, capaces de despertar en el lector algo tan puro y tan imprescindible para el progreso humano como es la curiosidad.

El Autor
Si algo se le demanda a un divulgador científico a la hora de ser leído es rigurosidad. Demasiados charlatanes invaden el mundo con sus tonterías y sus pseudociencias como para perder el tiempo leyendo a quien no merece ser leído. Christophe Galfard invoca al maestro para captar nuestra atención. Se trata de uno de los discípulos del gran Stephen Hawking.

Palabras mayores para un autor consagrado en el género y para una obra a la que ya podemos llamar (nunca vamos a perder la fe en la humanidad) best-seller.

Editado en español por nuestra admirada Blackie Books (a la que aprovechamos para aplaudir por su decisión de apostar por la divulgación científica), se trata de una obra sencillamente imprescindible. Un viaje por el cosmos, el saber y el verdadero sentido de la palabra ciencia.